Emprender de por si no es cosa fácil, y en una economía tan inestable, mucho menos. Pero esa no es la única problemática a la que te enfrentas cuando decides arrancar con el sueño de tener tu propio negocio. Al emprender me he dado cuenta que la ingenuidad a la hora de transitar por este camino, se ha vuelto mi mayor enemigo. En un mundo lleno de depredadores que sólo esperan que se salga a la calle para devorar. Por ese motivo quise compartir con ustedes mi experiencia en estos dos años con SoyTertulia caminando por esta senda.

¿Alianzas estratégicas o víctima en acción?

Es muy cierto que en la actualidad encontramos mucho apoyo a los emprendedores, desde muchos puntos de vista. Definitivamente es una de las cosas positivas que ha traído esta contracción económica, donde los venezolanos decidieron apostarle a lo elaborado en casa; pero, a pesar de este apoyo, también nos encontramos a un sin número de personas que detrás de una sonrisa velada o una propuesta de negocios, sólo desean aprovecharse de ti y, como inexperta en el negocio, la ingenuidad se vuelve en tu contra y te envuelves en situaciones que más que favorecerte, te ponen en el centro de la jaula de leones.

Es por eso que cuando alguien te ofrezca una propuesta te sugiero que no la aceptes hasta haberla analizado bien, aún cuando ésta suene muy interesante. Pero si ésta incluye “regálame X piezas para poder promocionar tu producto” o “hagamos una alianza pero tu marca no puede aparecer”, te aseguro que no serás beneficiado. Para nadie es un secreto los altos costos de producción a los cuales nos enfrentamos diariamente, sin importar el tipo de producto o servicio que ofrezcamos y el costo que resulta llevarlo a su forma final. Además de todo el tiempo y la inversión que haces en construir tu marca y posicionarla en el mercado, lo cual también tiene mucho valor.

Depredador al asecho…

Es entonces cuando aparece este depredador disfrazado y te dice, de forma muy ligera y sin mostrar respeto a tu marca, “regálame una pieza por intercambio”, lo cual, en ocasiones no pasa y, si acaso, suben una foto del producto sin ninguna estrategia de marketing que te genere algún tipo de conversión, lo que termina por convertirse en una perdida para tu negocio y más en esta economía dolarizada en la que vivimos en Venezuela.

Por supuesto, toda regla tiene sus salvedades y por eso es que les recomiendo hacer su previa evaluación con ojo de águila porque en nuestro afán de que nos ayuden a crecer y hacernos conocidos, es donde se nos juega una mala pasada. Si realmente te trae un verdadero beneficio a tu marca, ¡no dudes en hacer esa alianza!

Por otro lado, nos encontramos en ocasiones con la situación donde te solicitan que dejes tus productos a consignación, lo cual es un arma de doble filo. Por un lado, la tienda o establecimiento se encuentra surtida con tus productos, donde muchas veces no hacen ningún esfuerzo en promocionarlo porque no es su dinero el que está invertido y, para nadie es un secreto que lo que nada nos cuesta, no le damos el verdadero valor. Sin embargo, no quiero generalizar, simplemente mostrar las dos caras de la moneda con las que yo me he topado.

Espero tomen mis experiencias como referencia y mi recomendación es que sean menos ingenuos y mucho más suspicaces.

Pronto les traeré otro artículo sobre los tipos de depredadores dentro del emprendimiento

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Emilse Arismendi

IG: @SoyEmilu

Email: emilu@soytertulia.com

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